Creo que esta carta puede poner palabras a la vivencia que muchas mujeres han experimentado alguna vez. A la vez, entrega la posibilidad a algunos hombres de entender procesos emocionales de sus parejas que han pasado por lo mismo. Nos permite empatizar con el terremoto emocional que puede significar una pérdida en los primeros meses de embarazo. Sabemos que las posibilidades de que ésto suceda existe más comúnmente de lo que se imagina, sin embargo la estadística no calma la pena.

En psicoterapia con Catalina y Javier nos dimos cuenta que el duelo de esta pérdida nunca se había trabajado y que por lo mismo después de un año, seguía apareciendo en todas sus conversaciones con mucha pena y rabia.

Gracias Cata por dejarme compartir esta maravillosa carta que hiciste de tarea en nuestro proceso y gracias siempre por confiar en mí, eres una mujer preciosa.

“Hija,

Hoy tengo la misión de recordarte, de sentirte, de conectarme con el momento en que estuvimos juntas.

Deseaba tanto que vinieras a mi vida, deseaba tanto poder cuidarte, amarte, protegerte, jugar contigo, disfrutar juntas y mostrarte la vida. 

Soñaba con que te parecieras a tu padre, linda tan linda. Con que fueras como quisieras, porque eso bastaría para ser perfecta para nosotros.

Durante el tiempo que estuviste en mi guatita, sentí miedo, mucho miedo de que algo te pasara, de no ser capaz de cuidarte como debía, había tanta gente alrededor nuestro esperándote con tantas ansias, que la presión que sentí creo que fue demasiado.

Todo se me fue de las manos, me sentía tan mal, que decidí tomar esas malditas pastillas que el dr me prescribió para la angustia, pero que hasta hoy siento que te durmieron.

¿Fue eso lo que te pasó? No puedo dejar de culparme y pensar eso, y aunque todos me dicen lo contrario, me atormenta día a día. 

¿Me darías otra oportunidad de ser tu mamá? Hoy después que partiste todo ha sido difícil en este tema,  me he sentido tremendamente sola  en esto, débil, frustrada, atemorizada e impotente. 

No quiero que duela más, no quiero más miedo, quisiera poder decirte que aunque no alcancé a conocerte, en este mismo momento te estoy sintiendo más cerca que nunca. Jamás pudieron decirme qué serías, pues nunca dejé de pensar que eras una niñita y ahora te siento en mi espalda con tus manos en mis hombros y tu pelo largo, dándome apoyo.

Tú sabes como me siento, cada minuto lo haz sabido porque aunque fueron sólo unas semanas elegiste vivir esto conmigo por algo.

Hoy deseo con toda mi alma poder adoptar, y luego lograr embarazarme sin sentirlo como si fuese un estado de enfermedad.

Mi niña de pelo largo, hoy te abrazo con toda mi fuerza, te agradezco con toda mi alma el que hayas venido a mi vida y me hayas hecho sentir tu madre aunque sea una vez en la vida.

Hoy quiero liberarte si es que de alguna manera te he retenido,  espérame en el lugar donde estés porque sé que nos volveremos a ver, y si quieres venir otra vez e intentarlo, aquí estaré para recibirte con todo el amor del mundo.

Te amo con toda mi alma princesa mía y siempre serás parte de mi y de mi vida…

Tu mamá.”

© 2019 Nerea de Ugarte López