Reportes de paciente post tratamiento, aquí les dejo a Camila, una mujer maravillosa…

“Wow! Nunca imaginé estar escribiendo mi historia con el vaginismo… y menos con una sonrisa y un brillo diferente en mis ojos que refleja lo feliz que me siento….

Fueron muchos años de dolor y aún ahora que me siento contenta, al recordar algunos episodios siento que mi corazón se vuelve a apretar…

Fue hace casi ya 13 años que me di cuenta que mi cuerpo no respondía de forma natural. En ese entonces era un adolescente enamorada y creía firmemente que lo correcto era llegar virgen hasta el matrimonio… Sin embargo, pensaba que mis sentimientos eran honestos y quise iniciar mi vida sexual.

Aquel día descubrí que lograr una penetración era prácticamente una misión imposible… Me sentí muy frustrada y no entendía si era mi falta de experiencia o si pasaba algo más. Fue entonces que recurrí a una Ginecóloga y al indicarle el motivo de mi consulta, le dije “doctora, sabe al parecer yo no tengo agujero en la zona de la vagina”… Ella me examinó y me dijo que mi anatomía era perfectamente normal y que solo debía “relajarme”.

Tras el rompimiento de aquella relación, nunca más quise estar con nadie y durante muchos años me arranqué de enfrentar a un hombre sexualmente…

Luego de 4 años de no enfrentar el tema me volví a enamorar, pero mi pánico al dolor superaba todo… me sentía aterrada, avergonzada… pensaba que era anormal… veía que todas mis amigas tenían vidas sexuales activas y normales y yo cada vez más asustada, frustrada y rechazándome a mi misma.

Hasta que llego el momento de la primera vez… no fue nada fácil, sangre muchísimo y sentí un dolor que me hizo llorar… Después de ese suceso quedé peor… ya no era sólo mi imaginación sobre el posible dolor, sino que ya lo había experimentado y me daba terror tener que volver a enfrentarme a otro momento similar.

Con el paso del tiempo comencé a intentar, pero jamás fue sin dolor… Busque ayuda psicológica… y en parte me ayudaba a estabilizarme emocionalmente, pero los resultados específicos en mi vida sexual esperados por mi,  jamás llegaban.

Años después estando sola, volví a buscar ayuda con otro psicólogo… Javier, un ángel que habita entre nosotros… Esa terapia me sirvió muchísimo para comprender de donde provenían mis temores, comprender mi historia, las causas y la sucesión de los hechos. De esa forma pude trabajar una parte del problema que estaba muy ligado a las emociones y los pensamientos.

Siguió pasando el tiempo y conocí a alguien muy especial, sin duda alguna, un hombre al que jamás olvidaré… Él era menor que yo y mi atracción hacia él era impresionante… pero ahí estaba yo aterrada con la idea de enfrentarlo sexualmente. Pensaba que él tendría muchísimas expectativas hacia mi, ya que al ser yo mayor, podía suponer que tendría más experiencia.

Nuestra primera vez fue como una primera vez para ambos, él era virgen, aunque yo en ese momento no lo sabía y yo me daba la oportunidad de vencerme a mi misma… Aquella primera vez inolvidable, fue con suavidad… yo sentí dolor, pero él fue tan poco exigente que se adaptó a mis ritmos…

Ya cuando volvimos a estar juntos por tercera vez ocurrió algo mágico e inesperado para mi, no hubo dolor! yo no lo podía creer, incluso constaté que habíamos logrado penetración… wow! Era algo que jamás había sentido y con el tiempo todo siguió bien…

Sin embargo… el fantasma volvió a aparecer de la mano con un sentimiento audestructivo… el pensar “no sirvo”, el no sentirme plena como mujer me mataba el alma… y entonces volví a buscar ayuda… esta vez con una sexóloga…

El tratamiento con la sexóloga fue complejo, pues pese a que ella tenía experiencia en materia sexual, sus indicaciones no me eran del todo cómodas… La lógica del tratamiento consistía en que a través de la generación del placer en la zona del clítoris, se irían dilatando los músculos de la vagina.

Estuve unos meses en el tratamiento, pero al no ver avances que me satisficieran, aumentaba la frustración, la angustia y ese sentimiento tan feo de sentir que no sirves, que todos tus intentos son inútiles, que no puedes contigo misma y que el sufrimiento era una constante en mi vida.

Mi relación con él comenzó a ir mal y nos separamos… pero este no fue el problema del quiebre… él jamás sintió que fuese un problema, pues ante la imposibilidad de penetrar y los intentos con dolor, nacieron en nosotros muchas formas de estar juntos sexualmente, en donde los dos nos sentíamos satisfechos, aunque yo siempre con la sensación que algo faltaba…

Fue en su ausencia que decidí buscar más información al respecto y encontré la consulta de la Kine Odette. No lo podía creer… un sitio web dedicado al tema. Leí cada uno de los detalles que se informan en la web, todos los testimonios, me sentía enormemente identificada y mandé un correo. Casi de forma inmediata me respondieron y solicité una hora.

En mi primera sesión estaba muy nerviosa, enfrentar el tema una vez más significaba un costo emocional enorme, pero sabía que tenía que hacer algo por mi…

La Kine me explicó todo, me examinó y me dijo que me quedara tranquila, que todo esto tendría solución y que debía ser paciente y obediente.

Una vez que ya había iniciado mi tratamiento él regresó a mi vida, le conté en lo que estaba y le pregunté si quería ser parte y acepto estar a mi lado hasta el final del proceso.

El tratamiento fue al grano desde el comienzo…  sesiones de kinesiología, acompañado del ginecólogo más amoroso que he conocido, el Dr. Ricci y la psicóloga  más hermosa, Nerea que fue clave para seguir comprendiendo y conteniéndome durante el proceso.

Al partir con Nerea, fui reconstruyendo mi historia de vida y resignificando episodios que quizás ya estaban olvidados… comprendí como se fueron generando aprendizajes en mi, muchos de ellos profundamente equivocados y dando una mirada global que me permitió comprender en términos psicológicos la multicausalidad de mi síndrome actual.

Cada sesión era como un momento en el que te absorbes en el mundo de Nerea y eso significa contención, cariño, libertad, sonrisas y por supuesto belleza y estilo máximo.

El tema de la autoestima fue otro foco fuerte a trabajar… la tarea de escribir una lista con las diez cosas que te hacen sentir atractiva, fue el mejor espejo para evidenciar que mi autoestima estaba subterránea y opacada por el fantasma eterno que me acompañó durante tantos años.

Descubrir que te hace sentir atractiva es la mejor receta para emplearlas en aquellos momentos que tu deseo más profundo es echar raíces en tu cama… Entonces haces todo lo contrario, te levantas y recurres a tu receta de atractividad, funciona perfecto!!

Todo el proceso del tratamiento fue duro en términos de que exigía perseverancia y ejercicios diarios. Los avances se fueron evidenciando al poco tiempo… ya con los dilatadores fue todo más real y fui ganando confianza.

Hubo momentos en que me sentía muy nerviosa, ansiosa… sobre todo cuando se acercaba el momento de alcanzar la meta. En cada uno de esos momentos contar con el apoyo de él fue clave. Él aprendió ejercicios junto a Odette y en mis momentos de flaqueza, me entregaba la confianza que yo necesitaba para no bajar los brazos. Su apoyo y compañía fue importantísimo para mí.

Y llegó el momento tan esperado… Fue una noche que jamás olvidaré… fue una noche con muchos significados al mismo tiempo… la emoción me embargaba y me era difícil controlar las lagrimas. Me prepare para la ocasión, quería sentirme bella y atractiva… él me preparó una cena y también música… todo partió un con un baile… poco a poco creamos una atmosfera única, mágica, una conexión de cuerpo y alma… Todo resultó perfecto, mucho mejor de lo que yo misma esperaba… nos mirábamos y sonreíamos juntos…

Tal como me lo dijo él antes de comenzar… “tranquila mi amor, será con todo el amor”…

Todo fue mágico y pese a que hoy no estoy junto a él, en mi corazón estará por siempre…

Me siento feliz, agradecida infinitamente por haber encontrado este lugar… agradecida por cada lágrima y cada sonrisa, por cada sesión y cada momento.

Hoy camino con otra impronta, hoy por primera vez, después de muchos años, me siento plena…”

 

 

Constanza.

© 2019 Nerea de Ugarte López